Es increíble cómo se mezclan las sensaciones cuando al ver 500 days of Summer te dan ganas de llorar y reír al mismo tiempo. Más de lo primero. Tanto de real hay en esa película para mí que podría trazar paralelismos. Y no lo puedo creer. No sé qué pensar, y es que simplemente quedé shoqueado. ¿Por qué se tuvo que llamar Thomas el personaje? No lo sé, pero sé que todo es por algo. Y te angustia. Y te sorprende. Y de repente te alegra, y te sentís el dueño del mundo, capaz de componer sinfonías en cuatro segundos y de hacer bailar a todo el mundo alrededor del parque.
Sinceramente todavía no puedo comprender cómo es que pudieron llevar algo tan simple y lleno de vida y experiencias, al cine. Es como mágico.

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